Hay asignaciones que se nos atraviesan más que otras y al principio esta era una de las que se atravesaron mucho. Todos empezamos con quejas sobre la dificultad de encontrar postales bonitas de nuestras ciudades para poder realizar el juego. Luego apareció el ingenio que acompaña a nuestro grupo en su día a día y el juego incluyó una variación; nuestra foto en nuestra foto.
Una vez aceptadas las excepciones asaltamos las calles postal/foto en mano a encajar esas líneas imposibles.
Finalmente el juego se ha convertido en algo muy divertido - que además engancha - que ha puesto a prueba nuestra agudeza visual y nuestra paciencia y aquí tenéis la muestra:

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en construcción